Santa María
Pueblo cafetalero de verdad en la carretera a Marcala, con habitaciones limpias y baratas, patios de secado en plena calle y buses toda la mañana.
Patios de secado de café y la torre pálida de la iglesia en Santa María, La Paz
Por qué la gente se aloja en Santa María
Santa María es el pueblo por el que casi todo el mundo pasa camino a Marcala sin detenerse, y justo por eso funciona bien como base. Está sobre la carretera pavimentada en pleno cinturón cafetalero, lo bastante alto para ser agradable, lo bastante bajo para que no te congeles, y con suficiente movimiento como para que haya ferretería, un par de pulperías, farmacia y comida después del anochecer. Entre noviembre y febrero toda la calle principal es un patio de secado: café pergamino extendido sobre plástico frente a las casas, lonas destapadas a las 9am y recogidas a las 4pm, y ese olor por todas partes.
A las 9pm el pueblo tiene tres o cuatro puertas iluminadas: un comedor que todavía sirve, una pulpería con la televisión encendida, una esquina donde los adolescentes parquean motos. Nadie anda borracho en la calle y nada suena fuerte. Si querés una cerveza cuesta $1.50 en una pulpería y te la tomás en una silla plástica en la acera. Esa es la vida nocturna y no te la voy a vender como otra cosa. Lo que sí tenés es una habitación de $18 a $28, una parada de bus en tu puerta y un pueblo trabajador que se levanta a las 5am porque arrancan los pickups.
Le sirve a quien usa La Paz como viaje de café y no como vacaciones: compradores, tostadores, curiosos del grano, y a cualquiera que quiera ver el paisaje productivo de Marcala sin pagar precios de Marcala. También le sirve a los ciclistas, porque la carretera está pavimentada y las pendientes son honestas. No le sirve a quien espera un hotel boutique, una carta de vinos o una piscina. No hay piscina en kilómetros a la redonda. Lo mejor de Santa María es una conversación con el dueño de un beneficio sobre las lluvias del año pasado.
Una advertencia honesta: la carretera es la columna vertebral del pueblo y los camiones la usan de noche. Las habitaciones que dan a la vía escuchan cada cambio de marcha. No es constante —esto no es una autopista—, pero si tenés el sueño ligero querés una habitación al fondo, y hay que pedirla expresamente en vez de confiar en la suerte. Pedí una habitación al fondo, atrás del edificio, y esperá que el dueño se extrañe un poco de que te importe.
Las camas se concentran sobre la carretera principal que atraviesa el pueblo y en las dos calles cortas detrás de la iglesia, y la banda de precios va de $18 a $30 por una habitación privada con ventilador y baño privado, a veces con agua caliente. Las calles de atrás de la iglesia son la opción tranquila y quedan a solo dos minutos de donde paran los buses, así que no hay ninguna ventaja real en dormir junto a la carretera. Buscá lugares con un pequeño patio interior: son más frescos, más silenciosos y suelen ser más nuevos. Evitá las habitaciones más baratas sobre las pulperías de la carretera misma; tienen baño compartido, reciben el ruido de los camiones de lleno, y los $8 extra por una habitación al fondo son el mejor dinero que vas a gastar en La Paz. Durante la cosecha, más o menos de noviembre a febrero, las habitaciones baratas se llenan de cortadores y catadores, así que reservá por teléfono con uno o dos días de anticipación en vez de aparecer a las 6pm. En ningún lado aceptan tarjeta.
Qué hacer en Santa María
Durante la cosecha, de noviembre a febrero, la carretera que cruza el pueblo se llena de café pergamino extendido en patios y plásticos. Caminala entre las 9am y las 3pm, cuando las lonas están abiertas. Pedí permiso antes de fotografiar el lote de alguien y esperá que te pongan un puñado de granos secos en la mano para olerlos. No cuesta nada y es la mejor hora del lugar.
Varios beneficios húmedos están justo al lado de la carretera en la parte baja del pueblo, reconocibles por las pilas de concreto y el canal de agua. En cosecha despulpan desde el final de la tarde hasta la noche. Llegá cerca de las 4pm, preguntá por el encargado y normalmente te dan un recorrido de quince minutos gratis o por una propina de $3 a $5.
Buses y pickups hacen la carretera pavimentada a Marcala toda la mañana por $1 a $2, en veinte o treinta minutos. Marcala tiene los cafés de verdad, las mesas de catación y las oficinas de exportación; Santa María tiene las camas a dos tercios del precio. Andá por la mañana, tomate tres cafés y volvé a almorzar por $4.
Los comedores de la calle principal sirven lo mismo de siempre y siempre bien: res asada o guisada, frijoles, arroz, plátano, cuajada y tortillas, por $4 a $6 con un fresco. Abren más o menos de 6.30am a 8pm, las últimas puertas abiertas del pueblo. La clientela del desayuno de las 7am son choferes y cortadores, y es el mejor lugar para preguntar por transporte.
Salí del pueblo por la carretera pavimentada hacia la zona cafetalera alta y en dos kilómetros ya estás entre parcelas de sombra con vistas al valle. Sube de forma sostenida, hay arcén casi todo el trecho y el tráfico es liviano entre las 9am y las 11am. Regresá cuando querás; la vista mejora durante los primeros cinco kilómetros.
El domingo llegan vendedores de las aldeas vecinas a las calles alrededor de la iglesia, de unas 6am al mediodía: verduras, cuajada, ropa usada, pescado seco y café por libra a $4 a $6. Es un mercado de trabajo, sin un solo puesto de artesanías, y ahí está su gracia. A primera hora de la tarde ya está todo recogido.
Qué ver
Hoteles cerca de Santa María
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Cómo moverse por Santa María
Santa María está sobre la carretera pavimentada La Paz–Marcala, el corredor de transporte de altura más fácil del departamento. Desde Tegucigalpa, tomá un bus rumbo a Marcala en Comayagüela —unas tres horas y media, $6 a $8— y pedí que te dejen en el pueblo; no hay terminal, solo la carretera. Desde La Paz Centro, minibuses y pickups salen con frecuencia entre las 6am y las 4pm, cuarenta a cincuenta minutos, $2 a $3. A Marcala son veinte a treinta minutos y $1 a $2, con salidas casi toda la mañana que escasean después de las 3pm. Dentro del pueblo todo queda a cinco minutos a pie de la iglesia. Los mototaxis te llevan a las aldeas cercanas por $2 a $4 si acordás el precio primero.
Preguntas sobre Santa María
Más barata, más tranquila y peor para comer fuera. Aquí las habitaciones van de $18 a $30 frente a $30 a $60 en Marcala, y el bus entre ambas son veinte minutos por menos de $2. Si tus días transcurren en el campo y solo necesitás una cama y un comedor, quedate aquí. Si querés cafés, restaurantes y alguien en recepción que hable inglés, pagá la diferencia en Marcala.
El corte suele ir de noviembre hasta febrero, con el pico en diciembre y enero según la altura y las lluvias. Es cuando los patios de secado están llenos, los beneficios trabajan de noche y el pueblo está en su momento más interesante. También es cuando las habitaciones baratas se llenan de trabajadores temporales, así que reservá por teléfono con un día de anticipación.
Pasan camiones durante la noche, no de forma constante pero sí lo suficiente para despertar dos o tres veces a alguien de sueño ligero. Las habitaciones al fondo de esos mismos edificios son realmente silenciosas. Pedí una habitación al fondo al reservar y contá con pagar $5 a $8 más, que valen la pena. Llevá tapones para los oídos de todos modos; los gallos arrancan antes de las 5am.
Sí, y más barato que en Marcala o Tegucigalpa. Los productores venden por libra desde sus casas y en el mercado del domingo por unos $4 a $7, normalmente tostado localmente en tambor. Rara vez viene sellado al vacío, así que llevá una bolsa con cierre. Si buscás lotes de exportación con papelería, esa transacción ocurre en Marcala, no aquí.