San José
Pequeño pueblo del oeste de La Paz cerca de la zona cafetalera de Marcala, con tres hospedajes sencillos, mañanas frías y cero turismo.
Iglesia encalada y calle empedrada vacía en San José, en el occidente de La Paz
Por qué la gente se aloja en San José
San José, allá en el lado occidental de La Paz hacia la zona cafetalera de Marcala, es uno de esos pueblos hondureños donde la economía turística consiste en un rótulo que dice hospedaje y un señor que te lleva a algún lado si se lo pedís. Es pequeño, ordenado a la manera de las puertas barridas, y completamente indiferente a los de fuera. Las mañanas son lo bastante frías como para necesitar chaqueta casi todo el año, la campana de la iglesia funciona de verdad como reloj y la emoción del día es la llegada del pickup desde la carretera. Si eso suena a nada, esta no es tu zona. Si suena a que ese es el punto, ese es exactamente el punto.
El pueblo se organiza alrededor de una plaza y una iglesia, con tres o cuatro calles que salen de ahí y cafetales que empiezan casi de inmediato en las orillas. Hay uno o dos comedores, una pulpería con congelador y —lo que sorprende a la gente— un café buenísimo, porque aquí todo el mundo tiene familia en la producción y nadie se toma lo malo en casa. Pedí café de palo y por $0.50 te dan algo mejor que en la mayoría de cafeterías de Tegucigalpa. A las 9pm la plaza tiene dos luminarias encendidas y un perro ladrando. Ese es el reporte honesto.
Las habitaciones van de $15 a $26. Son sencillas: cama, piso de madera o cerámica, un ventilador que no vas a necesitar, baño privado o compartido y agua fría en las más baratas. Lo que obtenés a cambio es una noche auténtica de pueblo de montaña, una caminata a las 6am entre café de sombra sin nadie más en el camino, y anfitriones que te dan de comer si lo pedís con amabilidad y pagás $3. Traé efectivo, traé linterna y traé alguna excusa cafetera para hablar con la gente, porque la conversación es la moneda local y hay bastante disponible.
Quién debería saltarse San José: cualquiera con un itinerario fijo, quien necesite farmacia después de las 6pm y quien tenga movilidad reducida, porque las calles son empinadas y desiguales. No hay cajero, ni banco, ni restaurante con menú, y el transporte público son una o dos salidas por la mañana y posiblemente nada después del mediodía. Quedarse varado una noche extra es una posibilidad real. Tampoco es un desastre, lo que te dice qué clase de pueblo es.
Tres lugares, todos a menos de dos cuadras de la plaza, todos en la banda de $15 a $26. Elegí caminando a cada uno y viendo la habitación, lo que toma once minutos en total. Las mejores habitaciones están arriba y dan al frente, hacia la plaza: más luz, mejor aire, y escuchás la iglesia en vez de la cocina del vecino. Confirmá si existe agua caliente y si hoy funciona; a esta altura las mañanas son frías y un balde de agua calentada, que algunos anfitriones te traen por uno o dos dólares, es un arreglo perfectamente legítimo. Evitá las habitaciones traseras de planta baja en los edificios viejos de adobe, que se mantienen húmedas durante la temporada de lluvias de junio a octubre. Preguntá si pueden darte cena, porque después de las 7pm no hay comida disponible en el pueblo a ningún precio y acostarse con una bolsa de churros de la pulpería es un mal plan. Nadie acepta tarjeta y nadie tiene sistema de reservas más allá de un número de teléfono.
Qué hacer en San José
Pedí café en la pulpería de la plaza y te van a servir una taza hecha con grano local tostado en la cocina de alguien, por $0.40 a $0.75. Viene dulce por defecto; decí sin azúcar si querés saborearlo. Mejor entre las 6am y las 8am, cuando la olla está fresca y la tienda llena.
Cualquiera de los tres caminos que salen de la plaza llega al café en quince minutos. Tomá el que sube pasando la iglesia y seguí: sombra de banano e inga, cortadores de noviembre a febrero y vistas hacia atrás sobre los techos. Andá a las 6am, saludá a todos y regresá cuando el camino empiece a bajar con fuerza.
La cancha de tierra o grama en la orilla del pueblo recibe partidos entre aldeas casi todos los domingos por la tarde desde alrededor de las 2pm, con el pueblo entero en la línea de banda y un señor vendiendo churros y frescos. Gratis. Es lo más social que ocurre en San José en toda la semana y te van a hablar.
Preguntá en la pulpería quién va a Marcala y normalmente podés comprar un asiento por $3 a $5 cada tramo, saliendo temprano y regresando por la tarde. Marcala te da cafés, un cajero, un mercado de verdad y las cooperativas cafetaleras. Fijá la hora de regreso y el precio antes de subirte.
La iglesia de la plaza reza por las tardes casi todos los días entre semana alrededor de las 6pm, veinte o treinta minutos, sobre todo señoras mayores y el sonido cruzando la plaza vacía. Quedate atrás. Después la plaza tiene su único momento de gentío, que dura unos diez minutos antes de que todos se vayan a cenar.
Las pulperías alrededor de la plaza tienen frijoles, tortillas, cuajada, bananos, sardinas y galletas, y cierran cerca de las 7pm. Si a la mañana siguiente vas más adentro de las tierras altas del oeste, entre aquí y allá no hay nada, así que armá $3 de comida la noche anterior en vez de a las 5.30am.
Qué ver
Hoteles cerca de San José
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Cómo moverse por San José
Llegar aquí implica un transbordo. Desde Tegucigalpa, tomá un bus a Marcala o La Paz en Comayagüela —tres a tres horas y media, $6 a $8— y cambiá a un pickup en el pueblo de la carretera que te recomiende el chofer, normalmente San Pedro de Tutule o Santa María. Ese último tramo cuesta $3 a $5 y toma de cuarenta y cinco minutos a hora y media según el estado del camino. Las salidas desde San José se concentran entre las 5.30am y las 8am, con poco o nada garantizado después del mediodía, así que planificá tu salida para la mañana. No hay terminal: los vehículos cargan junto a la plaza. Dentro del pueblo se camina, y en partes es empinado. Un pickup privado contratado localmente cuesta $30 a $50 por medio día.
Preguntas sobre San José
En dos tramos. Primero un bus desde Tegucigalpa o La Paz Centro hacia Marcala por la carretera pavimentada, y luego un pickup por tierra en el último trecho, que cuesta $3 a $5. Casi todas las salidas locales ocurren antes de las 8am. Si llegás al cruce de la carretera por la tarde puede que tengás que dormir en San Pedro de Tutule y subir a la mañana siguiente.
Apenas. Uno o dos comedores sirven almuerzo y pueden cerrar al final de la tarde, y después de las 7pm no hay comida de restaurante en el pueblo. Arreglá la cena con tu hospedaje al hacer el check-in: la mayoría cocina por $3 a $4 con una hora de aviso. Si no, comprá en una pulpería antes de que cierre a las siete.
Sí, de la manera habitual en los pueblos de montaña hondureños: en una hora todo el mundo sabe quién sos, y eso juega a tu favor. Los riesgos reales son prácticos: calles desiguales y sin luz después del anochecer, sin farmacia de noche y sin cajero. Cargá linterna, cargá efectivo en billetes pequeños y decile a tu anfitrión hacia dónde vas a caminar.
Caminar entre cafetales al amanecer, tomar buen café barato, ver el fútbol del domingo y hacer una excursión en pickup a Marcala por las cooperativas y los cafés. Esa es honestamente la lista. Dos noches está bien para quien disfruta los lugares lentos; quien quiera atractivos debería basarse en Marcala o La Paz Centro y venir una tarde.